pinba
blanco.
la mente no,
el cielo.
flores siente
encandilador
me despejo
y sobre el fondo
del los arboles
reconozco la intermitencia
de la llovizna
me concentro en el sonido
para confirmar,
si llueve
es viernes y llueve
la influencia del viernes
es superflua
pero es viernes de todos modos
y hay viento
mucho viento
pero igual hay nubes
de aparente quietud
aunque adivino
que se trasladan
hace poco que regreso a la dimension
de los ojos abiertos
del hambre por ayuno
del vapor minimo
que anuncia la exacta temperatura
del agua que no hierve
para la cebada burbujeante
de superficie bicolor del mate
por fin lo cotidiano
para arraigarse un poco
sin manos
se enfria el dia
solo mi respiracion
me entibia
tanto soplo
empuja la tormenta suave
del otro lado del cerro
comienza la tarde
releeo viejas canciones
sin terminar
recupero mi espacio
y la fuerza creativa
que inflamaba
mi vejiga armonica
se revienta contra
el inodoro sonoro
del microcosmos catalitico
entre las paredes y cuerpo
miro afuera
con extrañeza
la mañana habia propuesto
introspeccion
monocromia
y volcarse
pero un sol sin intermediarios
reconfigura la tarde
hasta la noche
esta tentada de quedarse pegada
al oriente del meridiano
ojala dejara de anochecer
ojala dejara de dejar
